viernes, 17 de noviembre de 2017

Los Guaraguao denuncian maltrato hondureño



La agrupación denunció que, tras 16 horas de detención en el aeropuerto, el Gobierno de Honduras los deportó bajo engaño a su país de origen. 

 

Tras la negación de la Secretaría de Gobernación, Justicia y Derechos Humanos de Honduras de permitir el ingreso al país de los miembros del grupo venezolano Los Guaraguao, los músicos fueron deportados, bajo engaño, a su país de origen, según denunció un integrante de la banda.
Eduardo Martínez, vocalista de la agrupación, alertó tras su llegada a Panamá al corresponsal de TeleSur en el país, Hugo Vera, que salieron del Aeropuerto Internacional de Honduras bajo la promesa de ir a El Salvador, "pero al llegar a Panamá les dijeron que estaban en condición de deportados y que debían viajar directo a Venezuela". 

El reconocido grupo musical proyectaba denunciar en El Salvador la detención arbitraria sufrida en un aeropuerto de Honduras por órdenes del presidente Juan Orlando Hernández. Los cuatro integrantes del colectivo mundialmente conocido por sus canciones sociales fueron retenidos ayer sin justificación en el aeropuerto de San Pedro Sula, donde llegaron para una serie de presentaciones en Honduras.

Sin embargo, las autoridades hondureñas de Inmigración los retuvieron sin justificación, y permanecieron aislados en un cuarto, sin recibir agua ni comida, hasta que abordaron un vuelo supuestamente con destino a El Salvador, con escala en Panamá.

La detención obedece a órdenes del gobierno nacionalista de Hernández, y los artistas se resistieron a ser repatriados a Venezuela, renuentes a ser tratados como terroristas o delincuentes. La medida contra Los Guaraguao responde además a acusaciones sin fundamento lanzadas por Otto Reich, exfuncionario estadounidense vinculado a la extrema derecha, grupos terroristas y a la desestabilización en América Central.

El gobierno de Venezuela denunció lo que consideró un atentado contra la cultura de su país, y en las redes sociales aumentan las voces de condena e indignación ante la más reciente arbitrariedad del presidente Hernández.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

Invitan en Venezuela a conocer la ley contra el odio

La presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Delcy Rodríguez, exhorta al pueblo soberano venezolano a estudiar la ley contra el odio y el fascismo aprobada el pasado 2 de noviembre.

Delcy Rodríguez, presidenta de la ANC.

La presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela (ANC), Delcy Rodríguez, extendió una invitación a los venezolanos para que conozcan de qué tratan los 25 artículos de la nueva Ley contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia aprobada el pasado 2 de noviembre en una sesión realizada en la ciudad de Caracas, capital de Venezuela.

"¡Vamos todos a estudiar histórica ley a favor de la convivencia y la tolerancia, contra cualquier forma de discriminación! El odio será derrotado", publicó Rodríguez el pasado domingo en su cuenta de Twitter.

El ministro para la Comunicación y la Información, Jorge Rodríguez, precisó que el decreto legal se encuentra disponible en todos los medios impresos nacionales y regionales que circulan en el país a partir del domingo 12 de noviembre.

El instrumento legal aprobado por la mayoría de los constituyentes que integran la ANC, consta de 25 artículos que contemplan la preservación de la paz, la no violencia y discriminación, también la aplicación de la ley contra cualquiera que cometa crímenes de odio y promueva mensajes fascista de intolerancia.

Una ley a favor de la paz y el respeto 

La aprobación de la ley histórica marca un precedente como parte de la lucha y prevención del fascismo con "la prohibición expresa de promover la intolerancia a las organizaciones y partidos como forma de hacer política".

Esta es una salida constitucional y legal con el fin preservar la paz en Venezuela y evitar repetir los actos violentos, así como los crímenes de odio ejecutados por grupos de la oposición violenta, entre abril y julio de 2017.
La norma prohíbe la difusión y publicación de propagandas de guerra, mensajes racistas en medios de comunicación masivos y redes sociales como Twitter, Facebook, Instagram y otros. En su lugar, la prensa deberá divulgar mensajes pacíficos que fomenten la tolerancia y convivencia.
El mandato jurídico también insta a la creación "de la comisión para la promoción y garantía de la convivencia pacífica como interinstitucional para diagnosticar, organizar y formular las directrices de la política pública, destinada a promover y garantizar la dignidad humana, el reconocimiento de la diversidad, la tolerancia, el respeto recíproco".

Asimismo, extenderá la creación de centros de educativos para las nuevas generaciones con la premisa de incentivar el respeto a lo diferente desde la infancia.

Además, destaca la prohibición absoluta del funcionamiento de aquellos partidos políticos y organizaciones que inciten a cometer actos fascistas y llamen al odio para atentar contra la tranquilidad y el derecho a la paz intrínseco de los venezolanos.

Fuente de la información:

Telesurtv.net
 

domingo, 12 de noviembre de 2017

Nuevas Ideas y Viejas Artimañas

Por Baneste

En las pasadas elecciones primarias de 2016 en Estados Unidos, se presentaron dos candidatos con la etiqueta de independiente o sin afiliación partidaria, logrando arrastrar un gran contingente de votantes desencantados con las figuras políticas tradicionales. Los candidatos en mención fueron el senador por el estado de Vermont, Bernie Sanders, y el millonario propietario de negocios y personaje de la farándula, Donald Trump. Ambos explotaron al máximo la proyección de su imagen de no afiliados al sistema partidario, aunque sus candidaturas fueron respaldadas por las dos instituciones políticas que dominan el espectro electoral estadounidense, el Partido Demócrata, y el Partido Republicano.

En el caso del señor Bernie Sanders, él se declaró independiente y se identificó de tendencia socialista desde los albores de su carrera política en el estado de Vermont, y aunque como senador ha votado mayormente con los demócratas, ha logrado mantener una imagen de progresista en el contexto norteamericano que le ayudó enormemente en las elecciones primarias en las que --de no haber sido por supuestos manejos turbios al interior del partido-- hubiera derrotado a la candidata preferida de la clase política, la guerrerista señora Hillary Clinton. En cuanto al señor Donald Trump, éste explotó astutamente su proyección de foráneo con respecto al establecimiento político, al no conocerse públicamente sus vínculos con las facciones más conservadoras y reaccionarias del poder político y económico estadounidense. Míster Trump ganó las elecciones, y una vez sentado en la silla presidencial, no tardó en demostrar que no solamente pertenece al establecimiento político que él tanto atacó hipócritamente como candidato para engañar a sus fanáticos seguidores, sino que es, además, uno de sus más recalcitrantes elementos.

La clara ventaja de presentarse como independiente o no afiliado partidario, es que le permite al político que así lo hace, atacar a sus colegas más desprestigiados por su filiación partidaria y criticar las falencias del sistema de gobierno con absoluta libertad, sin tener que enfrentar ataques del mismo carácter. Pero se ha demostrado históricamente que esta ventaja solamente es capitalizable en una candidatura para un cargo político con la filiación a un partido fuerte en la contienda electoral, porque el supuesto independiente lo que realmente logra es acaparar el voto de militantes desencantados, en mayor o menor grado, con la forma de hacer política de sus representantes partidarios. Pero también históricamente ha quedado en evidencia que el independiente una vez logrado el puesto para el cual se postuló, muchas veces se ha quitado las vestiduras y ha dejado al descubierto su verdadera filiación política, con frecuencia siendo su desempeño peor que el de cualquier político tradicional (como en el caso del señor Donald Trump), y que la supuesta independencia era solamente una vieja artimaña para engañar a las personas ingenuas que desconocen todas las triquiñuelas de las que es capaz un personaje ambicioso de poder.

Resulta curioso observar que la gente pobre, que tiene que trabajar para sobrevivir, alimente la expectativa de que un rico millonario que se lanza a la política para favorecer sus negocios y los de sus hermanos de clase, va a representar y defender sus intereses, cuando dichos intereses están en contradicción. Míster Trump ha demostrado en un corto lapso de tiempo que sus intereses son, como es natural, el aumento de las ganancias de sus numerosas empresas, la promoción de sus establecimientos dispersos en diferentes lugares, la proyección de sus campos de golf, la solidificación de una base política neofascista radicalizada y mal informada, y el beneficio a los grandes millonarios a quienes proyecta reducir significativamente el pago de impuestos, presentando dicho proyecto de tal manera que el ciudadano promedio, el que no se informa más allá de los panfletos de su partido, que las mencionadas reducciones lo benefician a él. Cuando venga a darse cuenta de que todo ha sido una vieja artimaña, ya será muy tarde, y para las próximas elecciones los nefastos elementos de la clase política habrán dilucidado una forma diferente de embaucar al electorado nuevamente.

En Europa, la postulación de candidatos de corte independiente o sin reconocida filiación partidaria ha estado presente desde hace largo tiempo. En Inglaterra muchos políticos eran elegidos como independientes a la Cámara de los Comunes desde antes del siglo veinte, aunque su número se ha reducido notablemente a partir de 1945. En Francia, en 1920, Alexandre Millerand fue electo presidente de la república al haberse postulado sin filiación partidaria; y el actual presidente Emmanuel Macron, anteriormente fungió como ministro bajo la etiqueta de independiente.

En El Salvador, donde se copian todas la marufias políticas que han dado resultado en otros países, presentándolas a veces como algo original, valiéndose de la falta de información de la gente, ahora se está promoviendo al actual alcalde de la ciudad de San Salvador, el señor Nayib Bukele, como posible candidato independiente no sólo para las elecciones de alcaldes del próximo año, sino también para los comicios presidenciales del 2019. Este señor ha sido electo al cargo de alcalde de dos ciudades en distintas ocasiones bajo la bandera del partido FMLN; pero en un movimiento sin duda orquestado con mucha anterioridad, provocó su separación política con el partido que lo impulsó en su carrera de manera abrupta,buscando generar el mayor impacto mediático posible, a través de atacar verbalmente a una concejal de la alcaldía que él dirige, y posteriormente divulgando de la manera más banal un chisme en el que acusó de abuso sexual en una menor de edad a un alto dirigente efemelenista. Sus seguidores pretenden presentarlo como un jovenzuelo rebelde, desafecto al establecimiento político y la mejor opción para el electorado que se muestra desencantado con los partidos políticos tradicionales, particularmente los mayoritarios, ARENA y FMLN. Pero el señor Nayib Bukele es un empresario millonario cuyos intereses nada tienen que ver con los de la gente pobre y trabajadora de El Salvador; y sus mayores propulsores son expatriados que poco o nada se identifican con las carencias de los salvadoreños porque tienen muchos años de residir fuera del país y sus propios intereses pueden ser tan mezquinos como los de su proclamado redentor.

No sería sorprendente que Nayib Bukele, al igual que el auto proclamado pastor Chamagua y su radio cadena Mi Gente, sea un proyecto a largo plazo de sectores políticos conservadores e injerencistas de Estados Unidos, con vista a un escenario futuro en donde deben contar con opciones al poder en tanto la derecha tradicional y sus organismos políticos se han desgastado enormemente. Esto ha sido puesto en práctica, con matices, y con éxito, en otros países, a veces involucrando agitación social y hasta violencia. Es decir que no se trata de nuevas ideas, son ideas muy viejas, o más bien dicho, artimañas antiguas que ya han sido ensayadas en otros lares.